Psicología comparada
La psicología comparada, conocida también como psicología animal, es una disciplina de la psicología, que pretende conocer la conducta humana y los mecanismos que la provocan, mediante el estudio de otras especies, y comparando los comportamientos estudiados con los humanos.
Esta investigación se basa en el estudio de los animales, y parte para ello, de la teoría de la evolución de Darwin, como fundamento de continuidad biológica entre especies.
La psicología comparada estudia la conducta de los simios, por ser la especie más cercana al hombre, ya que compartimos el 99% de los genes con los chimpancés, por lo cual están considerados nuestros antepasados. Pero también se estudia la conducta de otros animales, por ser más fáciles de criar, y que han aportado datos interesantes a los psicólogos, animales como los ratones de laboratorio.
El tipo de investigación de la psicología comparada, puede estudiar conductas condicionadas, como las experiencias de Pavlov, pero también se ocupa de la anatomía y las estructuras cerebrales.
La psicología comparada promueve el estudio experimental de la psicología del aprendizaje y condicionamiento animal y humano. Investigando los procesos básicos del aprendizaje y condicionamiento clásico y el instrumental, incluyendo las relaciones de los procesos de aprendizaje, memoria, atención, motivación, cognición, comparadas en organismos animales y humanos, contemplando también las bases neurobiológicas.
El evolucionismo en la psicología comparada:
A mediados del siglo XIX, aparece el
evolucionismo, que afecta a todas las ciencias, y a la psicología, que se vuelve evolucionista. El hombre deja de ser el centro del mundo, para convertirse en un elemento más. El
funcionalismo define el comportamiento como una adaptación al medio, donde el animal que no logra adaptarse al medio, está condenado a desaparecer. En este marco, surge la
psicología comparada, que afirma la escasa diferenciación entre las conductas humanas y las animales. También surge la psicología diferencial, para la cual, cada persona
tiene una manera diferente de adaptarse. Los aportes de Charles Darwin (1809-1882), quien creía que el hombre provenía de una especie menos evolucionada, que mediante un pequeño cambio
cromosómico, del primate habría surgido el hombre.
Francis Galton (1822-1911), inspirado en la obra de Darwin, aplicó sus conocimientos a la psicología, para estudiar la inteligencia. Fue también el primero en emplear las estadísticas en sus observaciones, midiendo la inteligencia de muchas personas en Europa, y aplicando la curva de Gauss, determina la media. En estas investigaciones, determina que la mayoría de las personas está en el centro y los alrededores de la cresta de Gauss, y unos pocos, están muy por debajo o por encima de la media. Para Galton, tiene mayor relevancia el factor genético en la inteligencia, que el ambiental.