La memoria junto con sus recuerdos y carga emocional, están formados por los contenidos almacenados en forma consciente y principalmente los adquiridos en forma inconsciente. Los estímulos subliminales (ya sean visuales, auditivos, olfativos o de cualquier otra naturaleza perceptual), son emitidos con baja intensidad o de forma más o menos soslayada, semi-oculta o con breve exposición para que no sean captados de forma totalmente consciente.
A nivel inconsciente son captados y almacenados en los niveles profundos de la memoria, donde en mayor o menos medida va a condicionar nuestro comportamiento futuro, en base a las emociones que desencadenan asociados con otros recuerdos que sí pueden haber sido conscientes y con los que se emitieron conjuntamente.
Hay quienes afirman que hay mecanismos por los que se utiliza de manera consciente la información que llega por el inconsciente en los mensajes subliminales. Dichos estudios arrojarían luz sobre los mecanismos neuronales que se activan, al leer una palabra impresa que evoca la representación fonética de dicha palabra (su sonido). Relación esencial para el aprendizaje de la lectura.
Origen del término:
Surge en el libro “The Hidden Persuaders” de Vance Packard (1957), que detallaba un estudio realizado en el cine Fort Lee de New Jersey, en el que supuestamente habrían insertado la orden de beber Coca Cola y comer palomitas de maíz, con un incremento importante en las ventas durante los intervalos de 18% y 57% respectivamente. Aunque no se tuvo en cuenta el calor que reinaba en la sala, y los anuncios colocados en todos las puertas. Para proyectar estos mensajes, se empleó el taquitoscopio, un aparato que proyectaba estas imágenes a una velocidad de 1/3000 de segundo, con lo que se tornaban invisibles para el ojo humano.
En 1973, el libro “Subliminal Seduction” de Wilson Bryan Key, afirmaba que los mensajes subliminales eran utilizados masivamente en publicidad. Esto provocó una especie de psicosis colectiva y lo que llevó a la Comisión Federal de Comunicaciones a declarar a la publicidad subliminal contraria al interés público, por ser de carácter engañoso.
Conclusión:
No se han encontrado pruebas concluyentes de que los mensajes subliminales obliguen a las personas a actuar de acuerdo a lo que se les ordena. Pero sí en todo caso, que influyen en las decisiones que toman, ya que ante una disyuntiva, podrían inclinar la decisión a favor de la postura que coincida con el mensaje.